Ubicado en el corazón de la Región de Coquimbo, el laboratorio X-PLUS, dependiente de la Universidad de La Serena, se ha consolidado como un epicentro de desarrollo científico de trascendencia mundial. En sus instalaciones, investigadores chilenos diseñan y fabrican detectores de partículas de última generación, trabajando en conjunto con la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) y encaminando esfuerzos para el próximo Observatorio de Rayos Gamma de Campo Amplio del Sur (SWGO), que tendrá su sede en el Desierto de Atacama.
La física de partículas, dedicada a desentrañar los componentes fundamentales del universo, suele asociarse con grandiosos aceleradores. No obstante, X-PLUS ha adoptado un doble enfoque: el estudio de colisiones en aceleradores y la detección de la radiación cósmica que llega continuamente a nuestro planeta. Según explica el Dr. Pablo Ulloa, académico de la casa de estudios, “se aborda la naturaleza tanto a través de aceleradores como mediante la observación de la radiación cósmica”, lo que refleja la versatilidad del laboratorio en esta área.
El objetivo principal de X-PLUS va más allá del análisis de datos, pues busca fortalecer la participación chilena en la investigación de punta a nivel internacional. El Dr. Juan Carlos Helo, integrante del CERN, comenta que en muchas colaboraciones globales se requiere no solo interpretar información, sino también desarrollar instrumental especializado, impulsándolos a asumir un rol activo en el diseño y construcción de estos dispositivos.
Esta perspectiva ha permitido que tanto investigadores como estudiantes tengan la oportunidad de viajar a Suiza para integrarse en experimentos de alto perfil, como ATLAS en el CERN, en lo que se define casi como un “internado científico”, según señala el Dr. Orlando Soto. Los detectores elaborados en el laboratorio tienen la capacidad de identificar el paso de partículas subatómicas—por ejemplo, muones y neutrinos—al captar el destello azul característico del efecto Cherenkov cuando interactúan con ciertos materiales.
Además, esta tecnología resulta crucial para el estudio de los rayos cósmicos, partículas de altísima energía que se originan en fenómenos extremos como las colisiones de estrellas o la actividad de agujeros negros supermasivos, generando cascadas de partículas al impactar la atmósfera terrestre. El Desierto de Atacama, con sus condiciones extremas de temperatura, baja humedad y alta radiación solar, se presenta como el escenario idóneo para probar y validar estas innovaciones tecnológicas, de acuerdo a las observaciones del Dr. Helo.
Autor: Iñigo Socías